Sparky
El ocaso
de un líder carismático o de un ídolo nace en el corazón de una comunidad en
resistencia, de un grupo de individuos, de un conjunto de personas con necesidades
y anhelos que los hagan llegar lejos; que logren en su conjunto estar por
encima de los guías y dictadores, de personajes de dudosa moral, de un marcial
porte o de dudosa procedencia.
Se
puede empezar siendo un héroe y vivir el resto de la vida como un villano a
costillas de la fama adquirida, se puede hacer la guerra en contra del poder y
luego ocupar sus peores prácticas al suplantarlo, descansando así en el brillo
de ser el vencedor, “el gran hombre que ha derribado a un gigante”, pero algo
que nunca se podrá jamás es estar por encima de los sueños y las expectativas de
las mujeres y hombres de mente y corazón libre.
Nunca
se puede estar por encima de los integrantes de un movimiento ni por encima de
un verdadero cambio, pues éste se ha formado con las manos de cada persona que
ha luchado por conseguirlo, está hecho con las manos del pueblo, un pueblo que
al final, no le debe nada al dictador o al carismático líder salvador.
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